La adopción en República Dominicana

Lic. Laura Romero

La adopción es un derecho de los niños a tener unos padres responsables con los que puedan desarrollarse, crecer, y tener un futuro del que carecerían (Gonzalo & Pérez-Muga, 2012).

Es hacerse cargo de un menor que será su hijo, que traerá ya consigo una historia y un pasado, que tendrá vivencias en su memoria psicológica y biológica sin importar la edad que tenga cuando sea insertado en su nuevo núcleo familiar. Ser familia adoptiva supone un compromiso legal, social y relacional, pues a ella se incorpora un niño con distintas carencias, derechos y necesidades, para lo cual deben estar preparados (Aragón et.al, 2010).

El tema de adopción en nuestro país se puede considerar como poco tratado e incluso tabú. Muchas personas desconocen el procedimiento de la adopción, y tienen informaciones erróneas que llevan a hacer un proceso ilegal en muchos de los casos, lo cual trae consigo consecuencias a largo plazo para la familia y para el menor.

República Dominicana cuenta con el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, Conani, que es el organismo responsable de llevar los procesos de adopción tanto nacionales como internacionales. Existen dos tipos de adopción: filiación desconocida y convivencia previa.

En la primera, el Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia, Conani, le pre-asigna al futuro candidato a adoptar a los solicitantes y en el segundo, los solicitantes ya tienen al menor bajo su cuidado. Es importante resaltar que todo proceso debe ser llevado por Conani.

En República Dominicana, la Ley 136-03 es la que regula los requisitos y explica quiénes pueden adoptar. Así mismo, el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, Conani, es el encargado de la fase administrativa.

Algunos de los requisitos que deben cumplir los futuros padres adoptantes en los casos nacionales son: tener entre 30 y 60 años de edad, ser residentes legales permanentes en nuestro país y ser una pareja de más de tres años de casados o más de cinco en unión libre. En los casos internacionales deberán cumplir con el mismo rango de edad, pero tener una unión matrimonial de al menos cinco años.

La decisión de adoptar. Al inicio de una relación matrimonial o unión libre usualmente las personas comienzan a valorar la idea de ser padres. En muchas ocasiones puede que se presenten dificultades fisiológicas que no le permiten ser padres, por lo que, buscan alternativas y asistencia médicas tales como fertilización in-vitro y fecundación.

Sin embargo, muchas veces estos métodos no son asequibles o no se obtiene un resultado satisfactorio, por lo que la última opción de estas personas es la adopción.
Es por esto que como pareja se debe valorar la motivación y las expectativas que cada uno tiene de forma independiente y como pareja, ya que es una decisión para toda la vida.

Requisitos a cumplir por padres adoptantes

Cuando la pareja decide iniciar con el procedimiento de la adopción debe cumplir con las siguientes etapas en el primer tiempo:

1. Sesión informativa y apertura del expediente.
2. Preparación: curso.
3. Valoración: estudios psicosociales (trabajo social / evaluación psicológica).
4. Certificado de Idoneidad.

En un segundo tiempo se corresponde con la espera una vez que los solicitantes se consideren idóneos para la adopción y para continuar con el proceso que le llevará a encontrarse con el futuro candidato a adoptar. Los pasos son:

1. Propuesta: pre-asignación.
2. Socialización
3. Convivencia
4. Trámites legales

En muchas ocasiones, el tiempo de espera en este proceso lleva a los solicitantes a desesperarse, desanimarse, angustiarse, por lo que es importante que puedan utilizar este tiempo para investigar, leer, conocer más sobre el tema de la adopción, qué es común que ocurra en los niños adoptados en las distintas etapas del desarrollo, qué se debe observar, qué profesionales deben intervenir en este acompañamiento… Esto ayudará a que tengan una mejor preparación para recibir a su futuro hijo.

Cuando el niño ya es pre-asignado y llega a la familia, inicia la etapa de adaptación tanto para los solicitantes como para el menor. En este periodo existirán muchas emociones de ambas partes, como una necesidad de hacer lo mejor para permanecer junto a esta nueva familia.

Usualmente la figura materna es la que tiene mayor acercamiento, probando y tratando de responder a lo que el niño, niña o adolescente pide. Con el contacto físico y visual se irá generando la capacidad de vincularse, lo que creará el apego (Aragón et. al, 2010).

Sobre el vínculo entre la pareja y el hijo adoptado

Es muy común que cuando el niño se siente en confianza presente algunas de las siguientes conductas: no obedecer, responder mal, inquietud, pesadillas, rabietas descontroladas y sin motivos, mentiras, entre otras, esto les permite observar las reacciones de los padres.

Dependiendo de su reacción, si los padres adoptivos lo aceptan como una etapa, incorporando y marcando nuevos límites seguros y firmes, se irá reconduciendo el comportamiento y la relación se dirigirá hacia un apego seguro.

Tipos de apego en menores adoptados. La existencia y la calidad de las relaciones interpersonales son responsables de la organización, maduración y desarrollo cerebral. Un niño que ha recibido buen trato y a quien se le han cubierto todas sus necesidades, principalmente en los tres primeros años de su vida, que son importantes para la configuración de un cerebro sano, logrará mejores vínculos.

La mayoría de los niños adoptados han pasado por experiencias de adversidad (abandono, negligencia o maltrato) lo cual ha marcado su vida antes de la adopción, trayendo consigo dificultades tanto en el aspecto fisiológico como emocional del menor.

Todo esto afecta el tipo de apego; por eso es común que los niños adoptados tengan un apego desorganizado (Chisholm, 1998; Zeana y otros, 2005), como consecuencia de experiencias de maltrato y negligencia que han pasado anteriormente.

Es por esto que el papel de los padres adoptivos siempre será crucial en la reparación del daño de su hijo, en la elaboración de la pérdida que supone todo abandono.

Para ello deben conocer la historia del menor de modo que puedan, a través de la estimulación continua, como el afecto, ayudar a una recuperación y reestructuración del nuevo tipo de apego del niño o niña.

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